14 mar. 2011

La misión de los astronautas

El cielo es un lago azul, limpio y más quieto que el lago más callado y quieto. Ahí flotan unas viejas y pesadas barcas de lata con astronautas que dividen su tiempo entre cumplir su mision y enviarles correos electónicos a sus familiares. Después de medir los efectos de una tormenta solar en un metal recien inventado, un astronauta chatea con su hija de cinco años, triste pues se murió su tortuga. Ella le pregunta si está en el cielo con él, si puede verla. Le responde que él está flotando en es espacio, que es otro cielo, no ése por el cualella preguntaba; e intenta 
distraerla contándole que hace cálculos importantes, que ve la Luna de cerca, que la Tierra es una enorme pelota hinchada de agua, que la nave tiene pantallas con numeros correctos, que cuando sea grande podrá elegir entre vivir en Marte o en uno de los satélites de Saturno. Ella insiste:

+ Pero, ¿La ves?
- El contesta que no
+ ¿Por qué no la ves ?

El duda un segundo antes de responder.

- Porque la ventana es pequeña
+ Mi tortuga también es pequeña
- Estas ventanas son todavía más pequeñas.
+ ¿No se ve nada ?

Al terminar la comunicación de todos modos se acerca a una ventanilla. Pero sólo se ve el ojo de Dios.

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